Descripción
La Planta Baja Compartida propone entender la calle como un espacio cooperativo, cambiante y profundamente doméstico: un lugar de todos. El proyecto se articula como una estrategia a diez años, desplegada en fases progresivas, abiertas y reversibles, que permiten adaptarse a nuevos ritos urbanos y a las necesidades de la ciudadanía.
La primera fase activa una plataforma colectiva en las calles y parques de Logroño: infraestructuras ligeras, desmontables y reutilizadas: una torre-hito, un quiosco, artefactos urbanos de escala doméstica, acompañadas de un programa de eventos que convierte la calle en espacio de encuentro continuo. El festival de Concéntrico funciona como cantera material y cultural en la propuesta, prolongando la vida de sus pabellones efímeros a través de procesos participativos de transformación.
Las fases siguientes profundizan en la renaturalización, el re-uso de locales vacíos en planta baja y la creación de nuevos rituales urbanos. El parque deja de ser un lugar de paso para convertirse en una secuencia de estancias; la calle se re-escala mediante vegetación, sombra, juego y acupunturas urbanas que favorecen la permanencia. Progresivamente, se replantea la movilidad, se reducen los límites entre interior y exterior, público y privado, y se consolidan interiores públicos vinculados a la vida vecinal.
A lo largo del proceso, los artefactos se transforman, se desmontan, se reconfiguran: adquieren segundas y terceras vidas. La ciudad se entiende como laboratorio reactivo, donde nada se destruye sin antes intentar transformarse.
Tras diez años, la propuesta culmina en una reevaluación colectiva: medir logros, ajustar estrategias y consolidar un paisaje urbano más verde, inclusivo y doméstico. La calle como jardín compartido y como escenario público. La calle como oportunidad.