Descripción
El proyecto se sitúa en la Plaza Músico López Chavarri, en el histórico barrio del Carmen de Valencia. La plaza no es un espacio planeado, sino fruto de la demolición de un edificio anterior, lo que explica sus carencias: falta de sombra, mobiliario, vegetación y agua. La gente transita, pero no permanece, mientras los vecinos reclaman un futuro alternativo desde sus balcones.
La instalación consiste en dos pórticos triangulares de madera que sostienen una larga persiana alicantina en forma de catenaria, de color verde oscuro, uno de los cinco tradicionales de la región. Una apertura circular en la cubierta ilumina un jardín interior con vegetación y tierra del propio solar, contribuyendo a atemperar el clima. Piedras que actúan como contrapeso también funcionan como mobiliario, creando un espacio público “al fresco” que acogió durante unos pocos meses la programación del festival TAC!
El pabellón se construye con materiales naturales, preindustriales y de kilómetro cero, con mano de obra local: madera de los pinares de Soria, persianas de Sax y piedras de Teruel, fomentando la economía local. La estructura se monta con módulos preensamblados en taller, reduciendo costes, plazos y riesgos. Su diseño contempla la deconstrucción y la recirculación de materiales: la madera retorna a la industria, las piedras a la cantera y las persianas se donan a la comunidad.
La intervención busca transformar un espacio de tránsito en un “lugar”.” A través de la movilización de arquitectura efímera, economías locales y participación vecinal, se genera un pabellón vinculado al contexto histórico, medioambiental y social en el que se sitúa.