Descripción
El proyecto nace como un refugio para un padre y su hijo en los Altos de la Zubia, un enclave elevado con vistas abiertas hacia Granada y sus atardeceres. La propuesta parte de una inversión tipológica: no se plantea una casa con piscina, sino una piscina que alberga la casa en su interior. Así, la arquitectura deja de entenderse como objeto y se activa como experiencia íntima, construida en la interacción entre agua, luz y paisaje.
La vivienda se articula mediante dos recorridos complementarios. Emerger comienza bajo el agua, proponiendo una llegada inesperada, y asciende por una secuencia de estancias que se vinculan de manera distinta con el nivel de la piscina: ventanas sumergidas hacia un patio inundado, lucernarios bajo la lámina de agua y aperturas a ras que convierten el reflejo en un material dinámico. El salón, hundido, permite mirar simultáneamente el horizonte y su proyección líquida; el itinerario culmina en un mirador en voladizo sobre el patio central, donde la mirada se abre y el cuerpo gana ligereza.
Sumergirse invierte el sentido del recorrido: plataforma mojada, patio inundado, asiento sumergido y una topografía inclinada conducen a una inmersión progresiva que permite jugar, sentarse, nadar, zambullirse o contemplar la casa a través de ventanas acuáticas. La obra adquiere su significado en el uso: el movimiento, el sonido y los reflejos del agua transforman los espacios, desdibujan los límites y hacen que el horizonte y la topografía lejana entren a formar parte del habitar.